Pulp Fiction, 1940 · page 37 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 37: what you’re looking at
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la morada del almacenista. Cuando Texas alcanz6 la puerca, un anciano de espesa y larga barba blanca, de aspecto fuerte y simpatico, movia las anchas puertas de madera para unirlas, y, al observar que alguien se acercaba a él, se volvid rapidamente de cara y llev6 la mano al bolsillo de su chaqueta. Texas capt6 el movimiento y adivin6d que el anciano no vivia muy tranquilo en aquella ciudad. Los’ gentiles estaban continuamente amenazados por los mormones por considerarles los elementos mas hostiles a la poligamia, y mas en aquella ocasion, que, puestos al lado de las autoridades, algunos, habian contribuido con su esfuerzo personal a darles la batalla que parecia decisiva. Texas, sonriendo, se adelanto, diciéndole: —¢Tengo el gusto de hablar con el senor Hiran Page? —En efecto, senor. ¢No es usted de aqui? —Me parece que en el acento se me nota. No, no soy de aqui, pero vengo con una mision especial y traigo una carta para el senor Page, aqui establecido. —Puede entregarmela: yo soy Page. ;De quién es? —De un amigo comtn que se llama Snock. —jPor vida del Diablo! ¢Snock? ;Cémo es que el hombre del dia se ha podido acordar de un modesto amigo y admirador tan lejos de sus dominios? —FEl mundo es un panuelo y nada hay lejos de nuestro alcance... —jOh, perdone! Estoy cometiendo una groseria al tenerle aqui... Crei que... En fin, me alegro de su visita. Texas, mientras pasaba, pregunt6: — Teme usted algo, senor Page? —Temo muchas cosas, a pesar de que el tigre esta casi vencido, pero aun lanza los tltimos zarpazos. Aqui hubo una revuelta gorda con motivo de la orden tajante del gobernador aboliendo la poligamia, y los mormones trataron de resistir y hasta de tomar represalias. Tengo un hijo empleado en el palacio del gobernador y actud con la policia contra el pillaje. Esto nos acab6é de destacar como elementos hostiles, y nada de particular tiene que traten de tomar represalias. Ya lo han intentado con otros y han provocado escenas repugnantes y alucinantes. Esos «Angeles del Averno» que se asignan por mandato de su religi6n el exterminio de los enemigos cConniclooolks C@©