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Pulp Fiction, 1940 · page 22 of 103

Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 22: what you’re looking at

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Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 22: Pulp Fiction, 1940

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jamas ha dado pruebas, y esto me hace sospechar que no es su cerebro el que trabaja sdlo, aunque después sea su mano la que ejecute, por medio del ascendiente que posee sobre sus subditos... No sé cémo explicarte... —No te molestes —replicé6 Texas, excitado—. Sospechas que el cerebro diabélico que trama todo eso sea el de ese maldito Zenker. —Justamente. Me ha costado mucho trabajo aceptar esta conclusi6n, pero me he visto obligado a llegar a ella, y si esto es asi, como comprenderas, los hombres de que dispongo carecen de la talla suficiente para dar la batalla a ese genio del mal. Sdlo tu, con tu sagacidad, con tu inventiva, con tus métodos, especiales y tu valor, puedes intentar algo. —Comprendido. Me brindas la ocasién de desquitarme de una vez de los fracasos que he sufrido frente a él. —Fracasos, ninguno, Jim. Tu has triunfado siempre en la lucha con ese reptil. —Pero siempre se me ha escapado de las manos... Escucha, Snock: habia decidido no intervenir mas en sucesos peligrosos, y no por cobardia personal, sino porque tengo una mujer y ahora un hijo, que poseen el mismo derecho que los demas a ser felices y a conservar para ellos la vida de quien lo es todo para la suya. Sdlo me va a obligar a quebrantar este propdésito una cosa; no la satisfacci6n de un desquite con él, pues mientras no se decidiese a atacarme de nuevo, a mi o a los mios, nada me importan sus actividades; pero tengo que redondear mi obra _ bienhechora procurando la felicidad que yo gozo a Vera Spack. Vera esta enamorada de Born y éste de ella. Sdlo se interpone en esta felicidad, a la que ambos tienen derecho, la vida de ese monstruo, y tengo que arrancarsela para que Vera se vea libre de esa cadena de infierno que puede truncar su dicha, y pueda ser tan feliz como su prima y como yo. S6élo esto, entiéndelo bien, va a moverme a iniciar una nueva serie de aventuras, en la que me voy a jugar todo lo que de mas valor hay para mi en la tierra. —Bien, Jim; comprendo tus sentimientos y los comparto. Créeme que, de no haber tenido el presentimiento de que esta mezclado ese monstruo en el asunto, hubiese probado fortuna con cualquier otro; pero, siendo cosa de Zenker, no hay nadie que pueda oponerse a él mas que tu, aparte de que si alguien tiene derecho a cConniclooolks C@©