Pulp Fiction, 1940 · page 9 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 9: what you’re looking at
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poder hablar. —Lo es. Hable lo que sea —repuso, inquieto, Harnold. —Pues me explicaré lo mas brevemente posible. Me llamo Jackie Lane, soy uno de los siete jefes de la secta de Virginia, y en este momento el tinico superviviente de los siete. El diputado dio un respingo, y, avanzando hacia él con ojos fulgurantes, bramo: —Quiere usted decir que han muerto los otros seis? —QQuiero decir que han sido asesinados vilmente hace cuarenta y ocho horas, y que si yo tuve la suerte de salvarme fue por un puro incidente. Esto, con ser grave, no lo seria tanto si no tuviese la plena conviccién de que en estos momentos esta usted abocado a ser senalado al poder ptblico como el jefe supremo de la secta de «El Ku-Klux-Klan». Harnold sufrid una _ brusca_ transformaciOn. Su _ rostro apimentonado se tornd verde rabioso, luego ceniciento, poco después blanco y de nuevo volvié a adquirir su tono rojizo, pero con una presion arterial de sangre tan violenta, que parecia que le iba a estallar de un momento a otro. Durante un par de minutos no se sinti6 con animos para hablar. La garganta se le habia quedado mas seca que un cactos y los ojos le bailaban en las 6rbitas como si asustados pretendiesen escapar de ellas. Por fin, realizando un supremo esfuerzo, rugi6: — Qué dice usted? jRepita eso! —Para qué, senor, si me ha entendido perfectamente? La frialdad de su visitante parecié aplacarle, y, tratando de no dejarse llevar de los nervios, exclamo: —Quiere hacer el favor de explicarse? —Fso es lo que intento. La situacién es grave, pero no la juzgo desesperada si se acta con rapidez para conjurar el peligro. He apelado a todos los medios imaginables para llegar aqui sin perder minuto, y sospecho que usted tratara de hacer lo propio, en su beneficio y en el de todos. »Como usted no ignora, estamos sufriendo la persecucién mas tenaz e inteligente que se nos ha hecho desde el fin de la guerra por cuenta de ese audaz aventurero llamado Jim Texas, ayudado con todos sus medios por el Gobierno. Texas, al que desgraciadamente cConniclooolks C@©