Pulp Fiction, 1940 · page 78 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 78: what you’re looking at
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documentaci6n que Texas no habia sido lo suficientemente habil para descubrir. Mas tranquilo, volvi6 a dejar el bast6n como estaba y sali6 al pasillo, cuando capt6 los pasos del portero. Con éste registr6 todo el edificio, pero no logr6 descubrir las huellas del misterioso visitante. Sin embargo, lo sucedido era como un aviso providencial que no debia desdenar. Por aquella vez, el olfato de sus enemigos habia fracasado, pero si repetian la visita y afinaban un poco mas sus suspicacias, quiza dieran con la clave, y tenia que evitarlo a todo trance si queria conservar su vida. Tomando una resolucion, llamo al teléfono del hotel de Zenker, poniéndose al habla con él. —Soy yo, Lane —dijo Harnold—. ¢Algo de particular? —Nada, senor Harnold. —Yo si tengo algo que decirle. —Digame, cuando? Ahora no puedo atenderle. Harnold comprendi6 que no era discreto hablar por el hilo y repuso: —Bien; manana nos veremos. A las tres. —De acuerdo, hasta manana. Y colg6 el aparato. Harnold, acuciado por la sensaci6n de peligro, habia tomado una resoluci6n. Sacaria los comprometedores documentos de alli y se los confiaria a su segundo. Para ello, tenia un plan magnifico que nadie podia sospechar. Volvié a llamar al teléfono. Esta vez al domicilio de William Field, su companero de escano. —Oiga, Field —dijo—, he arreglado mis asuntos y puedo acudir a esa partida de golf que me anuncia para pasado manana, pero tengo un compromiso; mi amigo, el profesor Peack, de la Universidad de Virginia, quiere jugar conmigo un partido, ;puedo llevarle como companero? —Encantado, Gregory. —Pues pasado manana, a las cuatro, iremos. Adids, Field. Ahora quedaba mas tranquilo. Habia encontrado la manera l6gica y natural de sacar los documentos sin que nadie sospechase nada. Aunque la policia le siguiese, nada podia descubrir. Lane se llevaria el bast6n con los documentos y después... que volviesen a cConniclooolks C@©