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Pulp Fiction, 1940 · page 53 of 103

Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 53: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 53: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Nada que no sea normal. Que siga usted sus relaciones con Harnold, que le secunde en lo que le pida, que vigile sus movimientos y que... aprovechando su ascendiente, procure en alguna ocasion propicia registrar sus ropas en busca de algo que le comprometa. Si ese algo es hallado por usted, su misiédn habra concluido. Harnold sera encarcelado, al tiempo que el resto de los jefes, desarticulada la secta y deshecha. Usted permanecera en el anonimo, sin que nadie sepa su intervencion, y de modo inmediato tomara el tren y se dirigira a Florida con medio mill6n de ddlares impuestos en el banco a su nombre. La oferta que se le hacia era tan tentadora, el servicio tan sencillo y patridtico, que, tras un momento de vacilacion, replicé: —jAcepto, capitan! En sus manos encomiendo mi vida. —Descuide, que estara tan protegida o mas que la mia. He tenido ocasion de estudiarla en poco tiempo, y sé que es usted la mujer ideal para este servicio. No le pesara lo que va a hacer. —Si quiero creerlo, capitan. La vida es muy amable... —Lo sé, y por ello todos hemos de hacer lo posible por conservarla; pero cuando la Patria nos exige exponerla, no seriamos dignos de ella si no acudiésemos a su llamamiento. Yo me he jugado la vida muchas veces por servirla, y lo haré tantas veces como me lo exija. En estos momentos, a muchas millas de aqui, hay una mujer joven y linda que suspira por mi, y que esta a punto de ser madre, y, sin embargo, sacrifica su carino, y acaso su felicidad, por tan noble causa. No creo que necesite exponerle ese ejemplo. —No, no hace falta. Me he comprometido a ello, y cumpliré mi deber. —En ese caso, escuche. Vamos a estudiar la situaci6n y lo que debemos hacer para salir airosos de la empresa. Luchamos con enemigos astutos y despiadados, y debemos movernos con cautela. Yo tengo cogidos todos los hilos de la trama, y voy a ponerle al corriente de todo para que usted obre con seguridad. Durante una hora Texas estuvo hablando quedamente, dandole instrucciones, adivinando posibles complicaciones en su cometido y saliendo al paso de ellas. Era un hombre tan sutil y tan vidente, que parecia adivinar hasta los mas nimios detalles de cuanto pudiera suceder. Belle le oia atentamente, y algunas veces tomaba alguna nota, cConniclooolks C@©