Pulp Fiction, 1940 · page 48 of 103
Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 48: what you’re looking at
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comento: —Crei que no le permitirian acudir a tiempo a nuestra cita. Todo lo hubiese perdonado, menos que me robasen un minuto de estar junto a usted. —Muchas gracias, senor Way. Es usted encantador. No; no me entretuvo mucho, porque no estaba dispuesta a ello. La visita era del secretario de Harnold. Queria hablarme de algunos asuntos de él. —Excelente consejera. —No lo crea. Gregory jamas me habla de politica. Realmente, no podria analizar bien de lo que es capaz de hablar. —Teniendo un secretario eficiente, éste siempre es el brazo derecho de los hombres importantes, y a veces, en la sombra, el mas importante de todos. —No le conocia —declar6 ella—; es la primera vez que le veo, pero me ha hecho una impresién desagradable. Usa unas grandes barbas hasta el pecho, gafas obscuras, peluca plateada... Me ha hecho el efecto de un mascaron. Texas tuvo que dominarse para no lanzar un juramento. La joven, sin darse cuenta, le habia proporcionado una clave. Por su mente vivaz habia pasado una sospecha, y esta sospecha podia tener muchos visos de verdad. Aquel aparato descrito por Belle tan magistralmente sdlo podia ser una mascara para ocultar un rostro, y este rostro sélo podia ser el de Zenker. La situaci6n empeoraba y mejoraba a la par. Aquella mujer iba a tener en sus manos los resortes de su éxito o su fracaso, y bien merecia la pena jugar aquella baza decisiva, cargando en la puesta un buen punado de miles de dolares. Sirviendo a la joven una copa de champan, levant6 la suya en alto, diciendo: —Belle, brindo por su hermosura, por su distincién, por su talento y por un hermoso chalet en Florida, donde su belleza encuentre el marco mas adecuado. Ella se ruboriz6, contestando: —Y yo brindo por su generosidad y su gentileza. Texas ataco las viandas y ella le imit6 febrilmente. Las palabras de su acompanante habian sido una promesa taxativa, y en su mente sus suenos empezaban a adquirir cConniclooolks C@©