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Pulp Fiction, 1940 · page 77 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 77: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 77: Pulp Fiction, 1940

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aspecto inquietante, y Jim frunci6 el entrecejo. Si surgia algo imprevisto se iban a ver en un aprieto en aquel lugar cerrado y rodeados de tal nimero de enemigos. Jim, prudente, desmont6é y sin mostrar nerviosismo, recorrio la canada buscando un lugar donde acampar. Su idea era hacerlo lo mas proximo a la salida, para en caso de peligro luchar con la menor cantidad de dificultades. Por fin logré situarse en un buen sitio y Nino tumbandose en la hierba, encendié su pipa y parecié medio amodorrarse, aunque seguia con ojos de _ lince los movimientos de todos los indeseables alli reunidos. Texas se hallaba en ascuas. Nada podia hacer mientras no se intentaba el golpe y temia que en aquella larguisima pausa, Zenker o alguien que les pudiera reconocer apareciese por alli y estropease todos sus planes. Mediada la tarde, el que capitaneaba el grupo se ausent6 dejando a otro al cuidado del campamento. Se hallaba un poco nervioso y no se explicaba la tardanza de Lanley, con el que contaba como hombre mas eficaz para la realizacién del proyecto. La empresa constructora, por insinuacién de las autoridades y debido a los varios actos de sabotaje cometidos, habia montado una regular guardia en los lugares estratégicos y habia que eliminarlas para poder intentar la destruccién de la parte mas importante de la presa. Preocupado, marché a la cabana donde se hallaban escondidos Spack, Zenker y Vera. El financiero no habia querido darse a ver, primero para que su persona no figurase en aquel asunto y segundo, por temor a la reaparicién de Texas, del que no sabian una palabra. El forajido se entrevist6 con Zenker, quien pregunto: —,C6mo va el asunto? —Bien, todo esta preparado y cada cual tiene sus instrucciones. Las cargas de dinamita las tenemos a mano y en cuanto alcancemos la parte central, se haran los taladros y se pondran los barrenos. Creo que con media hora estara todo liquidado. —,Estan todos nuestros hombres reunidos? —Todos? Faltan cuatro y Lanley. —Cdomo cuatro y Lanley? ;Qué ha pasado con ese maldito pistolero? —No sé. Parece ser que sus hombres se emborracharon anoche en Stanton y a la hora de tomar el tren no pudo despertarles. Sdlo me envid dos, entre ellos un mejicano que debe valer por diez. jEs un elefante! Zenker, sin, saber por qué, sintid un estremecimiento y pregunt6o: —i ji ? éHa dich nombre? : ¢Un mejicano grande? ¢Ha dicho su nombre eomicbools C@©