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Pulp Fiction, 1940 · page 66 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 66: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 66: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Capitulo VIII Nino tiene ganas de bromas El estruendo de las detonaciones, los gritos de dolor de los heridos, la presencia de sus cuerpos arrojados a la calzada, todo contribuy6é a sembrar la alarma en el poblado y no tardando mucho, el sheriff hizo acto de presencia en la posada. Jim se hallaba tranquilizando a Stella que, victima de un profundo ataque nervioso, necesit6 de asistencia para calmar su excitacion. Cuando Texas se enfrent6 con el sheriff, se limit6 a ensenarle la documentacion que le habia sido facilitada, advirtiendo: —Asunto de Estado, senor sheriff. Espero que esto le deje satisfecho. —No es preciso mas, senor. Esos documentos y su nombre son una garantia. Por otra parte, la limpieza que ha ahecho usted merece mi agradecimiento. Larry era un elemento muy peligroso en la region. Luego trat6 de inquirir las causas de la agresidn y Texas le respondi6 vagamente sin darle detalles precisos. —Puedo hacer algo por servirle? —pregunt6 el sheriff. —Desearia saber qué elementos extranos al pueblo hay aqui. Busco a tres determinados a los que debo acusar de este atentado y de algo mas grave. —Haremos una requisa. Si quiere, acompaneme. Texas no tard6 mucho en averiguar que Spack y sus satélites habian levantado el vuelo de la posada donde se hospedaban. Aunque no dieron el nombre, por las senas pudo localizarles rapidamente. Texas sospechoé la forma en que habian huido, pero ya nada podia hacer por localizarles. Le urgia llegar a la presa y estaba seguro de tropezarse alli con ellos. Agradeci6é al sheriff su ayuda y decidi6 continuar el viaje. Estaba amaneciendo y no tardando mucho, se organizaria la caravana para cruzar el rio y tomar el nuevo tren que se habia formado al otro lado del puente. Sobre las diez, de la manana rodaban camino de Dallas. Esta vez, aunque requisaron el convoy de punta a punta, no descubrieron en él a sus enemigos. —Les urgia poner mucha tierra por medio —advirti6d Texas—, pero no tardaremos en saber de ellos. Es cuestion de horas, ElODOOIKKS C@©