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Pulp Fiction, 1940 · page 58 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 58: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 58: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Capitulo VII Pistoleros en accion Oliver Zenker no era hombre de accioén directa, no lo habia sido nunca porque amaba la vida intensamente y preferia que otros se la jugasen por él, aunque esto le costase el dinero, pero era enérgico para sus planes, audaz en su desarrollo y no reparaba en obstaculos para consumarlos. Aquel poblado, como todos, tendria habitantes buenos y malos. Si acertaba a tropezar con los peores, todavia podia haber un remedio para sus recientes fracasos y estaba decidido a descubrirlos, aunque perdiese toda la noche. Cautamente se asomo a diversas tabernas y garitos echando profundas ojeadas al interior, pero de todos salid desilusionado. Cierto que descubrid hombres de aspecto poco tranquilizador, borrachos y jugadores en su mayoria, pero no los tipos que él conocia a fondo, por ser el elemento que mas manejaba para la accion directa. Abandonéo la calle principal y dio varias vueltas al albur, hasta que al cruzar por un callej6n lébrego, descubriéd un vano de luz rojiza que le atrajo. Era una puerta cubierta con una cortina de sarga roja que despedia un reflejo sangriento, y, deteniéndose, la examino con atencion. El establecimiento se titulaba "El lobo rojo", titulo caprichoso y atrabiliario, y de su interior emergian carcajadas groseras, voces roncas y destempladas, maldiciones y aullidos, y aunque nada de aquello era tranquilizador, no dud6 en aventurarse en su interior. Si alli no encontraba el material apetecido, tendria que renunciar a sus proyectos, cosa a la que no estaba acostumbrado. Sin vacilar, empuj6 la velada puerta, penetrando en la taberna que, llena de humo de los quinqués y de las pipas, presentaba un halo azulino desdibujando las siluetas de los clientes. Zenker, con la mano en el bolsillo de la chaqueta donde guardaba su pequena pistola, se dirigi6 al mostradora solicitando un vaso de whisky. Avanz6 audaz, tratando de dar sensacién de hombre duro y poco impresionable, y se qued6 erguido junto al estano del mostrador, mirando de reojo a los parroquianos que tenia mas cerca. Entre éstos habia un grupo de cinco que se mostraban en pie con sendos vasos de whisky en la mano. Uno de ellos, que narecia_poseer C@©