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Pulp Fiction, 1940 · page 40 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 40: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 40: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Capitulo V Una sospecha terrible Las sospechas de Texas no eran infundadas. Cuando el tren alcanz6 la parte aspera del terreno y empezo a acortar la marcha, Zenker, que habia pasado la noche en vela esperando febril el momento del ataque, despert6 a Spack, diciéndole en voz baja: —Senor Spack, estamos llegando. Nuestros hombres deben estar a la espera del paso del convoy. —Bien, Zenker, con tal de que no estén alerta y nos salga fallido el ataque... —No lo creo. Es la hora mejor. Ademas, cuando quieran darse cuenta habran recibido una buena rociada de proyectiles. Nuestros hombres tienen orden de entrar por sorpresa en el vagén, disparar sobre seguro y cuando la alarma empiece a reinar y el tren aminore la marcha, arrojarse de él y huir. Tienen caballos preparados para la fuga y todo se hara con limpieza y rapidez. Pero Spack, que era hombre precavido, exclam6o: —Creo que nada fallara, Zenker, pero ya me conoce usted. Soy un individuo que todo lo prevé. Vamos a ponernos en que la cosa fracasase por cualquier motivo. ;Qué pasaria entonces? —No lo sé. No he pensado en tal contingencia. —Yo si. Puede pasar que si su idea es mezclarse en nuestros asuntos, sospechen de nosotros y la verdad, soy hombre de negocios, pero no de pistola. Creo a esos salvajes capaces de eliminarnos a tiros y poseo muchas ganas de vivir. — Qué podria intentarse, en tal caso? —pregunt6 el secretario, influenciado por las reservas de su jefe. —Poco, pero algo. Déje preparados nuestros maletines con el dinero, que Vera se hara cargo de ellos y al menor asomo de fracaso mientras se termina la lucha, descenderemos por el lado contrario del tren y nos esconderemos en cualquier lugar. El tren seguira su marcha y cuando nos busquen no nos encontraran. — Qué vamos a hacer abandonados en estos sitios? —No dice usted que cerca habra caballos? Los aprovecharemos para seguir adelante hasta donde nos convenga mas. —En ese caso, llame a su sobrina, porque... —Déjela. Se me ha ocurrido algo diabdlico si nos vemos forzados a huir fracasados. Vera, que seguia la conversacion friamente, sin dar_mvestras de C@©