Pulp Fiction, 1940 · page 37 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 37: what you’re looking at
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—Callate, animal. Tengo cosas mas lejanas que hacer. Ahora lo que interesa es saber donde nos piensan dar la batalla. — Quieres que les haga vomitar el sitio? —No. Lo que quiero es que estemos alerta. En cada estaci6n de parada debemos vigilar quiénes suben y cuando descubramos algtin grupo sospechoso, sabremos lo que nos interesa. —jBueno va! jMaldita sea Sonora! Asi tendremos que pasar la noche en vela, creo yo. —Y yo también lo creo, a menos que te importe poco que te entierren en alguna cortada de esas, rodeado de buitres. La noche transcurrid con absoluta calma. Cada vez que el convoy se detenia, los dos aventureros atisbaban ansiosamente a través de las obscuras ventanillas registrando los andenes, pero nada parecia que iba a alterar la paz reinante. Los viajeros que ascendian eran pocos y su aspecto no tenia nada de sospechoso. Jim se hallaba intrigado. Hubiese jurado que de dar algtin golpe de efecto, lo intentarian de noche, pues de dia era mas dificil sorprenderles. Cerca del amanecer, habian dejado atras Camden y el "L. S. W." rodaba por una llanura muy pendiente, hacia Mc Neil, donde partia el empalme de la linea que descendia hasta Luisiana. En algunos lugares, la via férrea se encajonaba entre taludes y otras alcanzaba la llanura, pero siempre en una cuesta violenta que habia obligado el convoy a aminorar la marcha. Aunque el dia no habia roto atin, una tenue claridad envolvia el paisaje. Las lejanas luces de algtn poblado palidecian paulatinamente y el terreno se aureolaba de un débil halo azulado que desdibujaba los objetos. El tren habia alcanzado un violento repecho y resoplaba como un cetaceo falto de fuerzas para dominarlo. Avanzaba con lentitud y todo su armaz6n vibraba como un monstruo de hierro préximo a desencuadernarse. Nino, que se habia pegado al empanado cristal, lanz6 un tenue silbido y exclamo: —jRepinto! jQue me ahorquen de los cuernos de una vaca bravia si aquello que corre a lo largo de la via no es un grupo de jinetes! Jim, que medio se habia adormilado, se despabil6 y arrimandose a él eché un vistazo al exterior. cConniclooolks C@©