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Pulp Fiction, 1940 · page 32 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 32: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 32: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Capitulo IV Zenker prepara una trampa Lo que restaba de dia y la entrada de la noche transcurrio lenta y monotonamente. Bunker, al parecer despreocupado, no abandon6é el vag6n y aprovecho la coyuntura favorable para sentarse junto a Vera en uno de los rincones del coche y entablar con ella una conversaci6n muy animada en la que él tom6 la mayor parte. Jim, con los ojos semicerrados, no perdia de vista a la pareja y su sentido analitico le llev6 a sospechar que el astuto secretario estaba enamorado de Vera, o si no enamorado, trataba de atraerla a él, quiza seducido por la cuantiosa herencia que algtin dia debia pasar a sus manos. Pero Vera no parecia muy interesada en su charla. Le escuchaba, asentia las mas de las veces con la cabeza y de vez en vez se quedaba contemplando de reojo a Jim, cosa que acabo por ser observada por el secretario. Este debio llamarla la atencién en voz baja, porque ella se sonroj6 un poco, después hizo un brusco movimiento y dijo algo que oblig6 a Zenker a tomar sus manos en actitud suplicante. Luego siguieron charlando y la joven dejé de insistir en sus miradas. Spack parecia medio dormido aunque lo veia todo y Stella, aburrida, pleg6 la revista y entorn6 los ojos. A la hora de la cena, pasaron al vag6n restaurante donde permanecieron mucho tiempo. No debian tener prisa o cambiaban impresiones personales en el terreno intimo. Con un saludo cortés se retiraron a sus literas. Ahora Zenker y Snack ocupaban una de dos camas y las muchachas dos individuales. Jim y Nino quedaron en el vagoén. No llevaban litera para no llamar la atenci6n y debian dormir en sus asientos. El tren rociaba por las llanuras de la regién del Mississippi y la noche se presentaba un poco fria, lo que obligéd a los dos aventureros a desplegar sus mantas y envolverse en ellas. Sdélo viajaba en su departamento un vaquero que se apeo varias estaciones mas adelante y mediada la noche Jim y Nino eran los duenos del vagon. Jim no dormia. Estaba pensando en muchas cosas y una de ellas era en Zenker. Le adivinaba un ser viscoso, torcido, duro y enérgico, muy dueno de sus nervios y pensaba que era el elemento. mas C©