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Pulp Fiction, 1940 · page 14 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 14: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 14: Pulp Fiction, 1940

A restored page from Pulp Fiction, 1940. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

Cpitulo I Una intervencion oportuna Faltaba mas de un cuarto de hora para la salida del tren, cuando Nino, que habia dejado bien acondicionados los caballos en el vagon furg6n, regres6 al departamento elegido por Jim y subio a él, pero después de echar un vistazo al interior no se sintié contento. Los viajeros que en él se habian acomodado eran todos hombres, ni unas faldas para distraer el largo viaje se le brindaban, y el inquieto mexicano decidi6 echar un vistazo a los departamentos contiguos, en busca de uno que le brindase una mas grata compania. Dos vagones, mas adelante, se sintid contento. Solamente habia en él una pareja de muchachas jévenes, muy lindas las dos, y a Nino le parecio un plan maravilloso unirse a las viajeras. Volvi6 al vagon, y tirando del brazo de Jim, dijo: —Vamos, manito, esto es mas aburrido que una taberna sin whisky. En un vag6n inmediato he descubierto dos chulas que... ijrepinto! son como un copetin con melaza. Vamos, manito, que te juro que te van a gustar. Jim, muy preocupado con su mision, contest6: —Déjame, Nino, tengo cosas mas graves en que pensar. —Bueno, :por qué no? Mientras piensas y... te inspiras, creo yo. —Tu crees muchas tonterias, Nino... Hasta la de creerte guapo. —Bueno, manito, pero ti no eres opinién. Me lo han dicho muchas y ellas saben lo que se dicen, creo yo. Insistid tanto, que Jim, porque le dejase en paz, accedid. Le dejaria hacer el ridiculo con las muchachas, mientras él se entregaba al estudio de los planes que debia llevar a efecto para su mas completo éxito. Acababan de descender para dirigirse al nuevo vag6n, cuando se adelant6 a ellos un tipo alto, fuerte, vistoso, vestido con el atuendo de los vaqueros del Oeste. Parecia un hombre enérgico y lucia a la cintura un "Colt" del 45, que se balanceaba como un péndulo. El individuo arroj6 por una ventanilla el petate de ropa que llevaba en la mano, sin pararse a pensar que podia estrellarlo sobre alguien, y alcanzo de un salto felino el estribo, desapareciendo en el interior del vagon. Nino lanz6 una maldici6n, comentando: —jMaldita sea Sonora!... Ya se nos ha adelantado, 110. tipo C@©