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Pulp Fiction, 1940 · page 10 of 92

Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 10: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 10: Pulp Fiction, 1940

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esos buitres se apoderen de lo que no es licitamente suyo con malas artes. "Como creo que habra entendido perfectamente el alcance de mis explicaciones, no me extiendo en mas consideraciones que creo innecesarias. —Perfectamente. Me he dado cuenta de todo y sdlo me falta una cosa. Saber quiénes son los tentaculos de este chantaje tan asqueroso. —Ponga usted dos nombres por delante y todo lo que gire en derredor de ellos estara contaminado. Uno, es el alabado financiero Claudio Spack, uno de los hombres mas ricos de la Confederacion, y otro, Oliver Zenker. "Este nombre le sera casi desconocido, pero sepa que es su secretario, su brazo derecho y la cabeza maligna de la hidra. "Snack preside cientos de empresas, es accionista de todo lo que produce dinero en Norteamérica y domina a todos los consejos y grupos bancarios que giran en su 6rbita. Con esto esta dicho todo. —,Dé6nde vive Snack? —Su residencia oficial esta aqui, pero sdlo se le encuentra cuando hay alguna reunién importante a la que debe asistir. Entretanto, viaja como un raja y se mueve como una lagartija, visitando sus campos de batalla. —No se sabe qué es de él ahora? —Segtin confidencias, estaba a punto de partir para Texas. Quiza esté ya en camino. —Perfectamente. Creo que si me voy a la presa, tendré el glorioso placer de tropezar alli con él. —FEs casi seguro, y si no, con su secretario. —Bien. Pues hoy mismo tomaré el tren y saldré para Barston. Hace un ano que no visito mi pequena Patria y me sera muy grato remozar mis amistades por alli. —Y para mi sera una tranquilidad saberle en campana. Espero que si la suerte le ayuda y se resuelve esto a satisfacci6n, podremos ir ocupandonos de otros focos analogos. Una derrota no es para ellos la definitiva, cuando cuentan con tantos lugares donde asestar golpes. —Bien, pues, si V. E. me da su permiso, me marcho. —Espere. Voy a darle a usted documentos acreditativos para que ninguna autoridad, sea donde sea, le niegue su apoyo y obediencia. Mandara usted como yo mismo y nadie se resistira a obedecerle. —Gracias, pero... quiza no haga uso de tales atribuciones. Cuento con un elemento valioso de accién directa que me acompanara y entre los dos podemos hacer mucho. Si la cosa adquiriera vuelos insospechados, cuento con algunos centenares de C@©