Penny Dreadfuls, 1875 · page 90 of 400
Varney El Vampiro — page 90: what you’re looking at
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para tan encantadores viajes ya no vivia; y, asimismo, el padre fallecid como ya relatamos, de modo que no habia posibilidad, como Flora habia anticipado y esperado, de encontrarse nuevamente con Charles Holland en el continente antes de cumplirse sus dos anos de ausencia en Inglaterra. Dadas estas circunstancias, Flora se mostr6 reacia a abandonar la casa, donde él seguramente iria a buscarla, y su felicidad era demasiado valiosa para Henry como para sacrificarse en aras de la conveniencia. Por ello, Bannerworth Hall, como a veces se le Ilamaba, se conservo y se tenia decidido conservar en todo caso hasta que Charles Holland hiciera su aparicion y se tomara en cuenta su consejo —considerado, por los jOvenes, como parte de la familia— sobre lo que seria aconsejable hacer. Con una excepcion, tal era el estado de la mansion, y esa excepcion se referia a Mr. Marchdale. Era un pariente lejano de Mrs. Bannerworth y, en su juventud, habia estado sinceramente y tiernamente enamorado de ella. Ella, sin embargo, con la falta de reflexion constante propia de una joven, como solia ocurrir entre varias admiradoras, eligi6 al peor: es decir, al hombre que la habia tratado con mayor indiferencia y prestado menos atencion, y a él le dio su mano. Ese hombre era el senor Bannerworth. Pero la experiencia futura habia hecho que ella despertara por completo ante su antiguo error; y, de no haber sido por el amor que sentia hacia sus hijos —que ciertamente eran todo cuanto un corazon de madre podia desear—, a menudo habria lamentado profundamente la infatuacion que la habia llevado a entregar su mano en el lugar que lo hizo. Aproximadamente un mes después del fallecimiento del sefor Bannerworth, lleg6 a la mansion alguien que deseaba ver a la viuda. Ese alguien era el senor Marchdale. Tal vez fuera un pequefo afecto hacia él que nunca la habia abandonado, o tal vez simplemente el placer de ver a alguien que habia conocido intimamente en su juventud; fuera como fuese, ciertamente le dio una acogida cordial. Y él, tras consentir en permanecer algun tiempo como visitante en la mansion, gano la estima de toda la familia gracias a su franca manera de ser y a Su intelecto cultivado. Habia viajado mucho y visto mucho, y habia sabido sacar buen provecho de todo ello; de modo que el senor Marchdale no solo era un hombre de sentido comtn solido, sino también un compafiero sumamente entretenido. Su conocimiento profundo de muchos asuntos sobre los cuales los Bannerworths sabian poco o nada, sus modos de pensamiento exactos y su comportamiento tranquilo y caballeroso, poco frecuente en la vida, hicieron que la familia lo estimara sinceramente. Contaba con una pequefa independencia economica y, al estar completamente solo en el mundo —sin esposa ni hijos—, Marchdale reconocia sentir placer al residir con los Bannerworths. Por supuesto, no podia, con decoro, ofenderlos tanto como para ofrecer pagar por su manutencion; pero se asegur6 de que ellos no resultaran realmente perjudicados por tenerlo como huésped, algo que arreglaba mediante pequefos regalos de un tipo u otro, todos cuidadosamente escogidos para que no solo fueran ornamentales, sino que ademas les ahorraran algun gasto que de otro modo habrian tenido que cubrir. Si los Bannerworths percibieron 0 no esta amable maniobra no es objeto de nuestra indagacion. Si la percibieron, no podia disminuir su estima hacia él, pues probablemente CONniluCEOOOlKS.€O _~