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Penny Dreadfuls, 1875 · page 83 of 400

Varney El Vampiro — page 83: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 83: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Si... si. Mira, los rayos de luna lo tocan. Ahora las sombras de los arboles se alejan gradualmente. jDios del cielo! La figura se mueve. Los ojos de Henry quedaron clavados en aquel objeto aterrador, y enseguida se desarroll6 una escena que los Ilend a todos de asombro y estupor, mezclados con una sensacion de pavor y alarma. A medida que los rayos de la luna, al elevarse el astro cada vez mas alto en el cielo, alcanzaban la figura tendida sobre el promontorio, se produjo en ella un movimiento perceptible. Los miembros parecian estremecerse, y aunque no llego a incorporarse, todo el cuerpo dio senales de vitalidad. —jEl vampiro... el vampiro! —exclam6 el senor Marchdale—. Ya no puedo dudarlo. Debimos alcanzarlo anoche con las balas de pistola, y ahora los rayos de luna lo estan devolviendo a una nueva vida. Henry se estremecio, y hasta el propio Chillingworth palidecio. Pero fue el primero en recobrarse lo suficiente como para proponer un curso de accion. —Descendamos y acerquémonos a esa figura —dijo—. Es un deber que nos debemos tanto a nosotros mismos como a la sociedad. —Un momento —repuso Marchdale, sacando una pistola—. Sabes bien, Henry, que soy un tirador infalible. Antes de movernos de esta posici6n, déjame probar qué virtud puede tener una bala para volver a abatir esa figura. —jEsta levantandose! —exclamo Henry. Marchdale apunto con calma y precision; y justo cuando la figura parecia esforzarse por ponerse en pie, dispar6. De un salto repentino, volvi0 a caer. —Lo has alcanzado —dijo Henry. —Sin duda —exclam6 el doctor—. Creo que ya podemos ir. —jSiulencio! —dijo Marchdale—. Silencio... ~No les parece que, por mucho que lo alcancemos, los rayos de luna volveran a reanimarlo? —Si... si —respondi6 Henry—, volveran a hacerlo. —No puedo soportarlo mas —dijo el doctor Chillingworth, saltando del muro—. Siganme o no, como quieran, yo iré hasta donde yace ese ser. —No sea imprudente —grit6 Marchdale—. j;Miren! Se levanta otra vez, y su forma parece gigantesca. —Confio en el cielo y en una causa justa —dijo el doctor, mientras sacaba la espada oculta en su bast6n y arrojaba la vaina—. Vengan conmigo si quieren; si no, iré solo. Henry salto de inmediato del muro, y luego lo siguid Marchdale. —Vamos —dijo—, no retrocederé. Corrieron hacia el monticulo, pero antes de alcanzarlo, la figura se incorporo y se dirigi6 con rapidez hacia un bosquecillo cercano. —Sabe que la perseguimos —grit6 el doctor—. ;Miren como vuelve la cabeza y acelera el paso! —Disparale, Henry —dijo Marchdale. Henry obedecio, pero su disparo no parecio tener efecto alguno, o fue completamente ignorado por el vampiro, que alcanzo el bosque antes de que pudieran acercarse lo suficiente como para intentar capturarlo. —No puedo seguirlo alli —dijo Marchdale—. En campo abierto lo habria perseguido sin dudar, pero no puedo adentrarme en los laberintos de un bosque. —Seria inutil —aniadio Henry—. Esta envuelto en la oscuridad mas profunda. CONniluCEOOOlKS.€O