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Penny Dreadfuls, 1875 · page 68 of 400

Varney El Vampiro — page 68: what you’re looking at

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Varney El Vampiro — page 68: Penny Dreadfuls, 1875

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—N1i yo. —No; por la justicia, la bondad, la gracia y la misericordia del cielo, no lo creeré. —Bien jurado, Henry. Y ahora, dejando de lado la suposici6n de que Flora haya sido visitada por un vampiro, procuremos seriamente, si podemos, dar cuenta de lo que ha sucedido en esta casa. —Yo... ahora no puedo. —Vamos, analicemos el asunto; si hallamos alguna explicacion natural, aferrémonos a ella, Henry, como al ancla de salvacion de nuestras almas. —TU sueles encontrar recursos donde nadie los ve. Piensa, Marchdale; por el amor del cielo y por la paz que nos queda, busca otra forma de explicar lo ocurrido, una menos horrenda que la que has sugerido. —Y, sin embargo, mis balas no lo hirieron... y ha dejado en el cuello de Flora las huellas de su presencia. —jSilencio, por favor! No acumules razones para que acepte una superstici6n tan ligubre y espantosa. No lo hagas, Marchdale, te lo ruego, jpor todo el carifio que me tienes! —Sabes bien —dijo Marchdale— que mi afecto por ti es sincero. ; Y aun asi... que Dios nos ampare! Su voz se quebro por la emocion mientras hablaba, y volvio la cabeza a un lado para ocultar las lagrimas que, pese a sus esfuerzos, le brotaban de los ojos. —Marchdale —dijo Henry tras unos momentos de silencio—, velaré esta noche junto a mi hermana. —Hazlo... hazlo, si. — {Crees que existe la posibilidad de que vuelva? —No puedo... no me atrevo a especular sobre el regreso de un visitante tan espantoso, Henry; pero te acompanaré en la vigilancia con mucho gusto. — {De veras, Marchdale? —Te lo doy por la mano. Pase lo que pase, compartiré el peligro contigo, Henry. —DMiul gracias. Entonces no digas nada a George sobre lo que hemos hablado. Es de 4nimo muy sensible, y solo la idea de algo asi podria matarlo. —Guardaré silencio. Pero te ruego, Henry, traslada a tu hermana a otra habitacion; la que ocupa ahora siempre evocara pensamientos horribles. —Asi lo haré. Y ese retrato espantoso, tan semeyante al rostro del que vino anoche... —Si, semejanza perfecta. {Piensas quitarlo? —No. Lo consideré, pero esta pintado directamente sobre el panel de la pared, y no querria destruirlo; puede quedarse alli, en esa habitacion, que sin duda se convertira, de ahora en adelante, en un cuarto desierto de esta casa. —Bien podria ser asi. —({ Quién viene? Oigo pasos. En ese momento se oy6 un golpe en la puerta, y George apareciO respondiendo a la invitacion de entrar. Se veia palido y enfermo; su rostro revelaba cuanto habia sufrido mentalmente durante la noche, y casi en cuanto cruzo el umbral de la alcoba, dijo: —Sé que me reprocharan ambos lo que voy a decir; pero no puedo evitarlo, callarlo me destruiria. —jDios mio, George! —exclam6 el sefor Marchdale—. {Qué es? —jDilo de una vez! —aniadi6 Henry. CONniluCEOOOlKS.€O