Penny Dreadfuls, 1875 · page 336 of 400
Varney El Vampiro — page 336: what you’re looking at
A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.
📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)
Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.
—Puede ser, hermano. —Como dices, puede ser. Pero, aun asi, hay dudas, Flora. Me alegra mucho que hayas tenido una entrevista con ese ser misterioso, porque desde ese encuentro te he visto mas tranquila y mas serena de lo que jamas crei volver a verte. —Asi ha sido. —A simple vista se nota. —De algtn modo, hermano, desde ese encuentro ya no siento el mismo terror hacia sir Francis Varney. Antes, hasta oir su nombre me Ilenaba de espanto. Sus palabras, todo lo que dijo en aquella entrevista tan extrana... no sé cOmo explicarlo, pero hicieron que, en cierto sentido, llegara a inspirarme mas compasion que repulsion. —KEs muy extrano. —Si, Henry; lo admito. Pero, si reflexionamos por un instante sobre los hechos que han ocurrido, creo que podremos encontrar razones incluso para sentir lastima por Varney, el vampiro. —{ Como? —De este modo, hermano. Se dice —y bien puedo temblar al repetirlo, yo que he sido victima de un ataque semejante— que quienes han sufrido la visita de un vampiro estan, de algun modo, destinados a convertirse en parte de esa espantosa y enloquecedora fraternidad. —He oido lo mismo, hermana —respondio Henry. —Si; y por eso, quién sabe si sir Francis Varney, en algun tiempo, habra sido tan inocente como nosotros mismos respecto a la terrible y demoniaca inclinacion que ahora lo convierte en un terror y una deshonra para todos los que lo conocen o que, de algin modo, pueden verse expuestos a sus ataques. —Es verdad. —Pudo haber un tiempo —;quién puede decir que no lo hubo?— en que él, igual que yo, habria retrocedido con un horror tan grande como cualquiera podria sentir ante la contaminacion del simple contacto con un vampiro. —No puedo, hermana, negar la solidez de tu razonamiento —dijo Henry, con un suspiro—, pero aun asi no veo nada, ni siquiera desde la plena convicci6n de que Varney es un ser desdichado, que deba inducirnos a tolerarlo. —No, hermano, no dije tolerarlo. Lo que quiero decir es que, aun con el horror y el miedo que naturalmente debemos sentir ante un ser asi, podemos permitirnos mezclar cierta compasion, que nos Ileve mas bien a evitarlo que a cruzarnos en su camino con la intenci6n decidida de hacerle dafio. —Entiendo bien, hermana, lo que quieres decir. Antes que quedarnos aqui y tratar de desafiar a sir Francis Varney, preferirias huir de él y dejarle el dominio indiscutido del terreno. —Si, lo preferiria... lo preferiria. —Dios no permita que yo, 0 cualquiera, vaya a contrariarte. Sabes bien, Flora, cuanto te queremos; sabes que tu felicidad ha sido para todos nosotros algo que ha ocupado siempre el lugar mas importante en nuestras decisiones familiares. Por eso, querida hermana, no es probable que ahora vayamos a oponernos a tu deseo de alejarnos de aqui. —Sé, Henry, todo lo que quieres decir —respondio Flora, mientras una lagrima le surgia en los ojos—. Conozco bien lo que piensas y sé que, en tu carifo por mi, puedo confiar para siempre. Estas muy unido a este lugar, como lo estamos todos, por mil recuerdos agradables; pero escuchame un poco mas: no deseo alejarme demasiado. —j{No muy lejos, Flora? CONniluCEOOOlKS.€O _~