Penny Dreadfuls, 1875 · page 267 of 400
Varney El Vampiro — page 267: what you’re looking at
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Probablemente al ver que Varney no hablaria primero, dej6 que la capa le cayera mas suelta alrededor del cuerpo, y con una voz baja y profunda dijo: —Supongo que era esperado. —Lo eras —respondi6 Varney—. Este es el dia, y esta es la hora. —Tienes razon; me agrada verte tan atento. No has mejorado en apariencia desde... —Calla, calla... no mas de eso. ;No podemos encontrarnos sin esa terrible alusion al pasado? Nada necesito que me lo recuerde; y tu presencia aqui demuestra que tu tampoco lo has olvidado. No hables de aquel episodio espantoso. No permitas que las palabras lo vuelvan algo tangible ante el entendimiento humano. No puedo, no debo escucharte. —Esta bien —dijo el desconocido—. Como quieras. Que nuestra entrevista sea breve. Sabes a qué vengo. —Lo sé. Una carga tan terrible sobre recursos tan limitados no es cosa que se olvide con facilidad. —Oh, eres demasiado ingenioso —demasiado habil en tus planes y demasiado pronto en ejecutarlos— como para sentir como una carga temible las condiciones de nuestro pacto. {Por qué me miras con tanta fijyeza? —Porque —dio Varney, temblando al hablar— porque cada rasgo de tu rostro me devuelve al recuerdo de la unica escena en mi vida que logr6 hacerme estremecer, y que no puedo pensar sin perder incluso la indiferencia del desprecio. La veo toda ante mis ojos, como una panoramica terrible que avanza: aquellos sucesos que, aun sofados, bastan para arrojar el alma a la locura. El temor de esta visita anual pesa sobre mi como una nube oscura sobre mi coraz6n; se posa como un funesto incubo, marchitando su vitalidad y arrastrandome, dia tras dia, mas cerca de esa tumba de la que, a diferencia de antes... ya no podré salir. — Has estado entre los muertos? —dijo el desconocido. —He estado. —j{ Y aun eres mortal? —Si—trepitid Varney—, si, y sigo siendo mortal. —Fui yo quien te arranco de vuelta a este mundo; y, a juzgar por tu apariencia, desde aquel suceso no ha tenido muchos encantos para ti. En verdad, pareces... —Como lo que soy —interrumpi6 Varney—. Una vez al afio este asunto se renueva entre nosotros de manera espantosa. Durante semanas antes de tu visita me atormentan recuerdos horribles, y me toma muchas semanas después de que te vas recuperar alguna serenidad. Mirame: {no estoy cambiado’? —Ciertamente lo estas —dio el desconocido—. No deseo presionarte con recuerdos dolorosos. Y sin embargo, me parece extrano que para un hombre como tu, el hecho al que aludes haya dejado tan terrible impresion. —He pasado por la agonia de la muerte —dijo Varney— y luego por la tortura —porque lo es— de la reunion del cuerpo y el alma. Si no has soportado algo asi, ni el mas débil eco de esos sentimientos puede entrar en tu imaginacion. —Puede que sea cierto; y aun asi, como una polilla que revolotea alrededor de la llama, me parece que cuando te veo, encuentras un terrible tipo de satisfaccion en hablar del pasado. —Hs estrictamente cierto —respondio Varney—. Las imagenes que Ilenan mi mente son espantosas. Permanezco con ellas encerradas durante doce largos meses. Contigo puedo hablar sin disfraz, solo contigo, y de ese modo me parece aliviar el peso inquietante de tales horrores. Cuando te has ido, y después de que pasa suficiente tiempo, mis suefos dejan de CONniluCEOOOlKS.€O