ComicBooks.com Register / Loginit's free!

Penny Dreadfuls, 1875 · page 265 of 400

Varney El Vampiro — page 265: what you’re looking at

📖 Open the full issue in the page-flip reader →
Varney El Vampiro — page 265: Penny Dreadfuls, 1875

A restored page from Penny Dreadfuls, 1875. Page through the whole issue in the reader above.

📄 Transcribed text from this page (OCR, searchable)

Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

—Asi lo creo, y espero que asi sea, por el bien de muchos que desean regresar a su tierra natal y a los que mas aman. El sefior Bradley suspiro profundamente, y todos los presentes emitieron un suave eco; el extrano los mir6 a todos con un vistazo apresurado y luego volvio la mirada al fuego. —({Puedo preguntar, sefior, si tiene algun allegado en el ejército? ; Algun familiar? —jAy! Tengo —quiza deba decir tuve— un hijo. Sin embargo, no sé adonde ha ido. —jOh! Un fugitivo, ya veo. —jOh, no! Se fue por algunas diferencias familiares, y ahora desearia que estuviera una vez mas aqui. —jOh! —dijo el extraMo suavemente—.,, las diferencias y los errores ocurren de vez en cuando, cuando menos se desea. En ese momento, un viejo sabueso que habia estado acostado junto a Ellen Mowbray, aquella de los cabellos negros como el carbon, levanto la cabeza al notar el cambio de timbre en la voz del extrafo. Se levant6, se acercé a él y comenzo a olfatearlo; al momento siguiente, se lanzo sobre él con un grito de alegria y empezo a lamerlo y acariciarlo de la manera mas efusiva. Esto fue seguido de un grito de jubilo por parte de todos los presentes. —jEs Henry! —exclamo Ellen Mowbray, levantandose y corriendo a sus brazos. Era Henry, y se quito los varios abrigos que Ilevaba, asi como la gran barba que usaba para disfrazarse. El reencuentro fue feliz. No habia una casa mas alegre en muchos kilometros a la redonda. Henry volvio a los brazos de quienes lo amaban, y, al cabo de un mes, se celebro la boda entre él y su prima Ellen. Sir Francis Varney miro su reloj. Indicaba apenas cinco minutos para la medianoche, y se levanto de un salto. Aun asi, un fuerte golpe en la puerta principal de su casa hizo resonar cada eco dentro de sus muros. CAPITULO XXXII LAS MIL LIBRAS. _ LAS PRECAUCIONES DEL EXTRANO. Varney no se movio ni hablo; como una estatua, permaneci6 con sus ojos de aspecto sobrenatural fijados en la puerta del aposento. Al cabo de unos instantes, uno de sus sirvientes se acerco y dijo: —Sefor, hay una persona que desea verlo. Me encarg6o decirle que habia cabalgado largo trecho y que los instantes eran preciosos, pues la marea de la vida se retira rapidamente. — Si! ;Si! —jade6é Varney—. jHacedle pasar! jLo conozco! ,Traédmelo aqui? Es... un... viejo amigo... mio. Varney se dejo caer en una silla, y aun asi mantuvo los ojos fijos en la puerta por donde debia entrar su visitante. Sin duda, algun secreto de terrible importancia debia estar ligado a aquel que Sir Francis esperaba —temia— y, sin embargo, no podia negarse a recibir. Y ahora se escuchan unos pasos —lentos y solemnes— que se detienen un momento ante la puerta del aposento; luego el sirviente la abre de golpe, y un hombre alto entra. Esta envuelto en los pliegues de una capa de jinete, y se oye el tintinear de las espuelas en sus talones al avanzar dentro de la habitacion. CONniluCEOOOlKS.€O