Penny Dreadfuls, 1875 · page 192 of 400
Varney El Vampiro — page 192: what you’re looking at
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reirte, eh? Te ensenaré a reirte de mi. Ojala te tuviera a bordo del barco, eso es todo, granuja. Pronto te ensefiaria a reirte de tu oficial superior, vaya que si. —Oh, tio, no me rei de usted. —({ De qué te reiste entonces? —Del chiste. —({Chiste? ;Maldita sea, no habia ningun chiste! —Muy bien, entonces. —jY no esta muy bien! Charles sabia muy bien que aquel tipo de humor del viejo almirante se desvaneceria pronto y que entonces lo escucharia con calma suficiente; por eso no permitiO que se le escapara ni una minima muestra de impaciencia o malhumor, sino que se limit6 a esperar hasta que la efervescencia del anciano se agotara por completo. —Bien, bien —dijo por fin el viejo—, me has arrastrado hasta aqui, a una habitacion muy pequena y muy aburrida, con el pretexto de tener algo que contarme, y aun no he oido nada. —Entonces se lo diré ahora —dijo Charles—. Me enamore... —jBah! —De Flora Bannerworth, en el extranjero; no solo es la mas hermosa de las criaturas... —jBah! —Sino que su mente es de la mas alta inteligencia, honor, franqueza y todas las virtudes amables... —jBah! —De verdad, tio, si va a decir “jbah!” a todo, no puedo continuar. — Y qué demonios te importa, muchacho, que diga “jbah!” 0 no? —Pues bien, la amo. Ella vino a Inglaterra, y como yo no podia vivir sin verla —me estaba enfermando, y sin duda habria muerto de no hacerlo—, vine a Inglaterra.'"! —Pero maldita sea, quiero saber sobre la sirena. —FEl vampiro, querra decir, senor. —Bueno, bueno, el vampiro. —Entonces, tio, lo Unico que puedo decirle es que se supone que un vampiro vino una noche e infligi6 una herida en el cuello de Flora con sus dientes, y que atin intenta renovar su horrible existencia con la sangre joven y pura que corre por sus venas. —jQue el diablo se lo lleve! —Si. Lo confieso: estoy desconcertado por la cantidad de circunstancias que, combinadas, dan a todo el asunto una horrible verosimilitud. La pobre Flora esta muy afectada en su salud y en su animo; y cuando regresé a casa, ella me rogo de inmediato que la olvidara, que no pensara mas en ella, pues no podia soportar la idea de que yo uniera mi destino al suyo bajo semejantes circunstancias. —({Lo hizo? —pregunt6 el almirante. —Ksas fueron sus palabras, tio. Me suplic6 —uso la palabra “suplicar’’— que huyera de ella, que la dejara a su destino, que intentara buscar la felicidad con otra persona. —iY bien? —Pero vi que su coraz6n se estaba rompiendo. —{ Qué? { Eso”? “I Como muestra de la supremacia de la identidad nacional britdnica, el regreso a la Madre Inglaterra restablece la salud de Carlos de una manera que ninguna otra nacion podria haberlo hecho. CONniluCEOOOlKS.€O _~