Penny Dreadfuls, 1875 · page 110 of 400
Varney El Vampiro — page 110: what you’re looking at
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Sin embargo, ni siquiera se sospechaba, aunque fuese remotamente, de manera que Flora no sufria la aflicci6n adicional de pensar que, mientras ella permanecia alli, presa de todo tipo de terrores imaginarios, tal vez estuvieran acumulando nuevas pruebas —-como de hecho estaban haciendo— de la terrible realidad de aquella aparicion, que de no ser por las circunstancias colaterales de su llegada y partida, ella hubiera deseado persuadirse a si misma de que no era mas que la vision de un suefo. Eran antes de las nueve cuando los hermanos partieron, pero en su mente Flora les dio hasta las once, y cuando escucho sonar las diez en un reloj que habia en el vestibulo, se sintiO complacida al pensar que en otra hora estarian seguramente en casa. —QQuerida —dijo su madre—, ahora pareces mas tu misma. — {Lo parezco, madre? —Si, has recuperado tu bienestar. —Ah, si pudiera olvidar... —FEl tiempo, querida Flora, te permitira hacerlo, y todo lo demas que te hizo sentir tan mal desaparecera. Pronto lo olvidaras todo. —Esperaré poder hacerlo. —Ten la seguridad de que, tarde o temprano, algo ocurrira, como dice Henry, que explique todo lo que ha sucedido, de manera consistente con la razon y la naturaleza ordinaria de las cosas, querida Flora. —Oh, me aferraré a esa creencia; haré que Henry, en cuyo juicio sé que puedo confiar, me lo diga, y cada vez que escuche tales palabras de sus labios, procuraré disipar una parte del terror que ahora, debo confesar, se aferra a mi corazon. Flora puso su mano sobre el brazo de su madre y, con un tono bajo y ansioso, dijo: —Escucha, madre. La senora Bannerworth palideci6 y respondio: —(Escuchar qué, querida? —En estos ultimos diez minutos —dijo Flora— he pensado tres 0 cuatro veces que he oido un ligero ruido afuera. No, madre, no tiemble —puede ser solo imaginacion. La propia Flora temblaba y estaba palida como la muerte; una 0 dos veces se paso la mano por la frente, y en conjunto ofrecia un cuadro de gran sufrimiento mental. Ahora conversaban en susurros ansiosos, y casi todo lo que decian consistia en deseos inquietos por el regreso de los hermanos y del senor Marchdale. —HEstaras mas tranquila y segura, querida, con algo de companhia —dio la senora Bannerworth—. {Llamo a los sirvientes y los dejo en la habitacion hasta que regresen aquellos que son nuestra mejor proteccion, después del Cielo? —jSilencio, silencio, silencio, madre! —({ Qué escuchas? —Crei... oi un leve sonido. —Yo no oi nada, querida. —Escucha de nuevo, madre. Seguro que no me he enganado tantas veces. Ahora, al menos seis veces, he oido un sonido como si alguien estuviera afuera, junto a las ventanas. —No, no, mi querida, no lo pienses; tu imaginacion esta activa y en estado de excitacion. —Lo esta, y sin embargo... —Créeme, te engafa. —jEspero al Cielo que si! CONniluCEOOOlKS.€O _~