Penny Dreadfuls, 1875 · page 103 of 400
Varney El Vampiro — page 103: what you’re looking at
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—Tiene razon —dijo el senor Chillingworth—. Me asombra que nunca hayamos pensado en eso. Si su antepasado fue enterrado en un atatd de plomo, no habra dificultad en encontrarlo. Henry tomo la luz y se acerc6 a uno de los atatides, que parecia una masa de descomposicion; retir6 algo de la madera podrida y, de pronto, exclamo: —Tienen toda la razon. Aqui hay un ataud interior de plomo, firme y resistente, que, aunque completamente negro, no parece haber sufrido otra cosa. —({Cual es la inscripci6n’? —dijo George. Con dificultad se logr6é descifrar el nombre en la tapa, pero result6 que no era el ataud del que buscaban. —Podemos agilizar esto —dijo Marchdale—, examinando solo los ataudes de plomo que han perdido las placas de sus cubiertas exteriores. No parecen ser muchos los que estan en tal estado. Entonces, con otra luz que encendio a partir de la que Henry sostenia, comenzo a ayudar activamente en la busqueda, que continuo en silencio durante mas de diez minutos. De repente, el senor Marchdale exclamo, con tono emocionado: —jLo he encontrado! Esta aqui. Todos rodearon inmediatamente el lugar donde él se encontraba, y él sefalo la tapa de un ataud, que habia estado frotando con su panuelo para hacer mas legible la inscripcion, y dijo: —DMiuren. Esta aqui. A la luz combinada de las velas pudieron leer las palabras: —‘“Marmaduke Bannerworth, Yeoman. 1640.” — Si, no puede haber error —dijo Henry—. Este es el ataud, y sera abierto. —Tengo la palanca de hierro aqui —dijo Marchdale—. Es una vieja conocida mia, y estoy acostumbrado a usarla. ;Debo abrir el ataud”? —Hazlo —dijo Henry—, hazlo. Permanecieron en silencio mientras el senor Marchdale, con mucho cuidado, procedia a abrir el atatd, que parecia de gran grosor y estaba hecho de plomo solido. Probablemente fue la ligera corrosi6n del metal, a causa de la humedad del lugar, lo que facilito abrirlo mas de lo que seria de esperar; pero lo cierto es que la tapa se desprendi6 con notable facilidad. Tanto, que podria suponerse incluso que nunca habia sido cerrada de manera efectiva. Los pocos momentos que transcurrieron fueron de gran suspense para todos los presentes; y podria decirse, sin exagerar, que todo el mundo parecia olvidado, absorbidos como estaban por el interés apasionante que revestia la acci6n que se estaba desarrollando. El senior Chillingworth sostenia ahora ambas velas, de modo que la luz caia plena y clara sobre el ataud. En ese momento, la tapa se desliz6, y Henry miro ansiosamente hacia el interior. Alli habia, sin duda, algo, y un audible «jGracias a Dios!» escapo de sus labios. —jEl cuerpo esta ahi! —exclam6 George. —Todo esta bien —dijo Marchdale—. Ahi esta algo, y {qué mas podria ser? —Sostengan las luces —dijo el senor Chillingworth—, sosténganlas, alguno de ustedes; asegurémonos por completo. George tomo las luces, y el senor Chillingworth, sin vacilar, metio de inmediato las manos en el ataid y extrajo algunos fragmentos de tela. Estaban tan podridos que se deshicieron en su mano, como si fueran pedazos de yesca. CONniluCEOOOlKS.€O