Pulp Fiction, 1940 · page 68 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 68: what you’re looking at
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segundo piso de aquel enmaranado armatoste de madera. —Bien—dijo—; aqui no estaremos muy a gusto, pero si bastante seguros. Todo depende... Una sorda detonaci6n estall6 en la parte alta de la mina. El tinglado de madera retembl6 como si amenazase desplomarse, y hasta algunos fragmentos del techo de la alta galeria, reblandecidos y poco seguros, se desprendieron, angustiandoles, pues ignoraban si todo ello se iba a desplomar en la galeria, pero su reducto soport6é la explosi6n y nada mas se produjo. Los tres guardaron un absoluto silencio, esperando nuevas manifestaciones de los mineros, pero después de la explosién no lleg6 a ellos el mas leve rumor que indicase que se habian dado cuenta de su fuga. — Qué va a pasar ahora, manito? —Pregunt6 Nino—. Nos habran encerrado en esta negra tumba? ;Maldita sea Sonora! No me gustaria morirme o asi de esta manera tan poco airosa. —Ni a mi, pero atin no estamos muertos, Nino. Ahora, lo primero que tenemos que hacer es convencernos si ha quedado obstruida la salida de la galeria. Esto es muy importante. —jAl claro! Como que hay que salir de aqui alguna vez. —De eso ya hablaremos mas adelante. Estate aqui y vigila. Voy a echar un vistazo a la galeria. —Bueno, manito, pero creo yo que debias dejarme a mi eso faena. Yo tengo mejor vista que tu, creo yo. Texas no le hizo caso y descendio del tinglado, alcanzando el piso. Luego dejo la lampara en tierra y a tientas avanz6 paso a paso por la rampa, hasta acercarse al lugar de la explosion. Adiviné que llegaba a él por la cantidad de tierra y pedruscos con que iba tropezando, y de vez en vez algunos pequenos terrones se desprendian de lo alto, cayendo sobre él de manera alarmante, pues Texas temia que el techo de la galeria, reblandecido por la explosién, pudiese hundirse con estrépito sobre su cabeza. Pero tenia necesidad de convencerse de que se habia roto toda posible comunicaci6n con sus enemigos para poder trazar sus planes futuros. Por fin, avanzando a tientas entre tierra y cascotes, llegé a un lugar donde tropez6 con una verdadera muralla que le impedia el avance. La galeria habia quedado cerrada y toda comunicaci6n de cConniclooolks C@©