Pulp Fiction, 1940 · page 47 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 47: what you’re looking at
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bien, ahora le falta a usted conocerme a mi, y ya me tiene delante. En vista de las facilidades que me otorga, le doy cinco minutos para que recoja sus efectos y se largue de aqui; bien entendido, que si pasado ese tiempo le vuelvo a ver por aqui, le arrojaré de otra manera menos diplomatica. El ingeniero, sin replicar palabra, se dirigid a su cabina, y Jim, creyendo que rehuia prudentemente la pelea, espero. Pero inmediatamente vibr6 el aspero tanido de una campana, y Texas dio un salto, diciendo: —jCuidado, Nino! jEste coyote esta Ilamando en su auxilio a los obreros! Ponte a la boca de la mina y no dejes salir a nadie hasta que yo te ayude. Voy a decir dos palabras a ese sapo. Decidido avanz6 hacia la cabina, pero, de stbito, vibré una detonacion, y un proyectil pas6 silbando por encima de la cabeza de Texas. Este obligé a “Huracan” a encabritarse, y furiosamente disparé contra la cabina, entablandose entre ambos un furioso tiroteo. Jim giraba en torno al tinglado de madera buscando la forma de colocar un proyectil por entre las junturas sin conseguirlo, y, mientras, un clamor de rabia brot6 de la boca de la mina al surgir de ésta varios rostros ennegrecidos que se encontraron frente al revolver del mejicano. —jUn momento, manitos, que habra para todos, creo yol... Primero vamos a esperar que termine ese festejo. Alguien hizo intencién de desobedecer la orden de Nino y avanzo osadamente. El mejicano disparé, clavando la bala a sus pies. —Un paso mas, repringao, y jmaldita sea Sonora si no te dejo mas seco que un cactos! jAtras he dicho, repinto! Los obreros se detuvieron ante la fiereza de Nino, y éste esper6, flematico, mientras los disparos de Texas y Dan retumbaban en el pequeno valle. Por fin, el ingeniero ces6é de disparar y, sacando una mano por la pequena ventana mostrando un panuelo blanco, grit6: —No dispare mas... Creo que sera preferible que me vaya. —Bien; salga con las manos en alto. Dan obedecio. Estaba rojo y furioso. En la frente presentaba la rozadura de una bala y la pipa rechinaba entre sus fieros dientes. cConniclooolks C@©