Pulp Fiction, 1940 · page 30 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 30: what you’re looking at
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—jYa! ¢De qué lado esta usted? gDe los granujas o de los sinverguenzas? El sheriff hizo intencién de llevar la mano a la cintura pero el revolver de Texas, surgido en su mano, no supo nunca cdémo, le detuvo. —No se rasque, sheriff, que le puedo apagar el picor a tiros. Soy mas veloz que usted y tiro mejor que usted. Conteste a mi pregunta. —Quién es usted para preguntar? —Yo pertenezco al bando de las personas decentes. Quiza le extrane eso, porque aqui, no existen o existen pocas. Me llamo Jim Texas, alguien me da el tratamiento de capitan y represento al Gobierno. Puedo ensenarle mis papeles pero basta con mi palabra. Ahora, espero sus explicaciones. —No tengo que dar ninguna. Soy el sheriff y obro como me parece. —Entonces, creo que nos vamos a entender. Escicheme bien, porque me gusta hablar poco y hacer mucho. En estos alrededores existe una mina de oro llamada “La Esperanza”, que hasta ahora la ha estado explotando ilegalmente un sujeto llamado Spack. Esa mina segtin puedo demostrar con documentos, pertenecié al padre de esta senorita y hoy pertenece a su hija, no sélo por herencia, sino por haberlo reconocido asi sus usurpadores. Vengo decidido a tomar posesion de ella y a arrojar a los que la explotan indebidamente y quiero saber si cuento con su ayuda o si he de rescatarla contra su ayuda. Espero que me conteste, pues se me estan enfriando los pies aqui. El sheriff, que le escuchaba rabioso, sin perder de vista sus manos, en las que el revélver daba vueltas velozmente, contest6: —Bueno, pues por mi parte, si viene usted a eso, busque la mina y quédese con ella si se la dejan. En cuanto a mi, nada puedo hacer por ayudarle. Aqui represento la ley de nombre, pues cada uno la lleva bien amarrada en la mano o en la cintura y todavia me creo joven para ocupar un lugar en el amplio cementerio del poblado. —Quiere decir esto que esta usted de parte de esos granujas? —Quiere decir, que puesto que se considera tan bravo que entra desafiando, puede valerse por sus propios medios. —Ignora usted que puedo destituirle cuando quiera? —Bueno, pruebe. Aqui tiene usted tanta autoridad como yo cConniclooolks C@©