Pulp Fiction, 1940 · page 103 of 104
Aventuras de Jim Texas: La herencia trágica — page 103: what you’re looking at
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—jOh, si! —dijo Stella—. No quiero acordarme mas de este terrible agujero Se la venderé en lo que quiera darme. —En lo que honradamente valga, Stella. El comprador que yo tengo para ella, no es un vividor como Spack. Y no lo era, pues se guard6 que era él quien iba a adquirir la propiedad, para dejar a la muchacha libre de aquella preocupacion. Mediado el dia, emprendieron la marcha de regreso al rancho. Ahora, no sufrian preocupaciones y podian caminar libremente sin temor a agresiones. Zenker derrotado, se hallaria muy lejos, la mina estaba liberada y en buenas manos y el tiempo alegre y soleado prendia optimismo en el alma. Stella, poniendo su caballo junto al de Texas, exclamo: —Dios es bueno, Jim. Nos pone a prueba, pero en el ultimo minuto se apiada de nosotros. Jamas le rezaré lo suficiente para darle las gracias, ni jamas pagaré a usted lo que ha hecho por mi. Si alla arriba hay un Dios que vela por mi, aqui en la tierra hay un hombre que es un dios para seguir sus inspiraciones. Nino, que seguia tras ellos cabizbajo, repuso: —Todo eso esta muy bien, pero, jmaldita sea Sonora! Yo me he chamuscado medio bigote y ese no hay Dios que me lo vuelva a poner hasta que crezca... ¢Qué les digo yo ahora a las chulas del rancho cuando me vean llegar con esta cara que parezco un fariseo, O asi? —Diles que te lo jugaste a una partida de “faradén” y lo perdiste... Les has contado tantas mentiras, que una mas no les va a llamar la atenciOn. cComiclbookks C@©