Pulp Fiction, 1940 · page 83 of 102
Aventuras de Jim Texas: La Emboscada — page 83: what you’re looking at
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ojos inflamados por la codicia. —De momento, si... pero atin no han llegado con ello a Austin. Estamos en mala posici6n y nos exponemos a caer todos. Si vosotros lo preferis, el que quiera que se quede. Tras un momento de duda, aceptaron de mala gana y uno a uno se fue deslizando, mientras el resto seguia conteniendo a Texas y sus hombres disparando rabiosamente. Cuando sélo qued6é junto a Zenker uno de los bandidos, el primero dijo: —Preparate. Vamos a marchar juntos. Hay que darse prisa por si al cesar los disparos, se lanzan al ataque. No me puedo fiar de nada. Dispararon los tltimos cartuchos del cargador y a toda prisa se arrastraron pegados a la pared para alcanzar los caballos. Texas habia observado que la intensidad de los disparos disminuia, pero no acertaba a comprender la causa. No estaba seguro de haber causado bajas en sus enemigos y se preguntaba si seria una trampa o en realidad iban disminuyendo. De subito cesaron de disparar y Nino, que no se avenia a esperar escondido como los topos, rugid: —jVamos, manito!, creo yo que estamos jugando a los policias y bandidos... Con un poco de audacia me parese a mi que los acogotamos. Texas dud6, pero antes de que tuviera tiempo de contestar, ya el mejicano impetuoso habia saltado sobre el seto y corria como un diablo hacia la diligencia, disparando ciegamente y al azar, sin recibir respuesta. Texas salt6 tras él y el conductor le imité y raudos lIlegaron al vehiculo, pero al alcanzarlo lanzaron un grito de furor. También ellos habian sido burlados. Como locos, corrieron hacia adelante, y al doblar el recodo, una lluvia de balas les oblig6 a ocultarse. Pero seguidamente captaron un rudo galope de caballos y cuando volvieron a asomarse, ya los rufianes se habian distanciado enormemente. cConniclooolks C@©