Pulp Fiction, 1940 · page 14 of 103
Aventuras de Jim: Texas—Los Angeles del Averno — page 14: what you’re looking at
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—Se lo merecia usted, Born. Ha sido el colaborador mas eficaz que he tenido nunca. Nino es algo formidable cuando hay que esgrimir un arma y andar a tiros, pero cuando el ingenio debe trabajar en primer término, sdlo sabe dejarse conducir. Aun espero que el destino nos ligue en un trabajo comtn. Esto no ha terminado. — Teme usted que la secta de senales de vida? —No; al menos de momento. Su cabeza visible ha sido ya colgada; los principales brazos han sido quebrantados en una poda formidable... Tardaran mucho en rehacerse; pero queda una raiz terrible que es capaz de mucho. La huida de Zenker ha dejado incompleto el trabajo. —Nadie como yo lo siente ahora, Texas; pero fue mas listo que nosotros. Yo desconocia la casa de la artista y no sospeché que la escalera para incendios le sirviese para huir. Asi que la descubri, practiqué un minucioso registro en toda la manzana, y sélo logré encontrar la barba y la peluca escondidas en la corraliza de un bar. El granuja estaba bien preparado para transformarse. —No conoce usted atin bien a nuestro enemigo. Es un angel del mal. —Y, sin embargo, quisiera conocerle personalmente y pronto. Ahora es el tinico obstaculo que se levanta frente a mi dicha, y tengo que eliminarle sea como sea. No viviré mas que para ello, y, si es preciso, pediré mi baja en el departamento de investigaci6n y me consagraré personalmente a buscarle por toda Norteamérica. —No conseguiria nacia. Deje las cosas estar un poco tiempo. Zenker no es de los que abandonan una idea, por muchos fracasos que sufra. Yo estoy en guardia, porque sé que un dia surgira algo gordo, y, si surge, tenga por seguro que detras del telén estara él accionando. —jOjala sea pronto, aunque trate de hacer estallar la Nacién como un mortero! Ese dia le seguiré la pista pegado a la tierra y no pararé hasta dar con él. —Bien; de momento, creo que nada se puede hacer. Voy a dar cuenta a Stella de su acuerdo con Vera. Sé que esto le hara tan dichosa como usted y Vera puedan sentirse. Poco después, Stella penetraba en el despacho con el nino en brazos. Su rostro se habia coloreado intensamente y una sonrisa de inmensa satisfacci6n iluminaba su semblante. cConniclooolks C@©