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Pulp Fiction, 1940 · page 65 of 103

Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 65: what you’re looking at

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Aventuras de Jim Texas: Lo que no pueden las armas — page 65: Pulp Fiction, 1940

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Machine-transcribed from the original scan — historical spelling and the odd misread are preserved.

ascendiente que sobre él tenia. Terminada la comida, Belle exclam6: —Se me olvidaba. Voy a ensenarte la joya que he comprado para mi buena amiga. Abrio su bolso y extrajo de él un precioso estuche que, al abrirlo, mostr6 un lindo broche de brillantes. Era un capricho que Belle poseia y que ahora habia tenido la satisfacci6n de ver cumplido a costa de la forzada generosidad de Harnold. — Te gusta? —pregunto. —jMagnifico, Belle! Tienes un gusto exquisito. —Pero tt eres el responsable de él, Gregory. A mi me gusta mucho. Tuve que discutir una hora con el joyero para conseguir que me lo dejase en seis mil ddlares. Harnold no comento nada, limitandose a sacar de la cartera un nuevo billete de mil ddlares. Ella protesto: —No te lo he dicho para que abonases la diferencia, que estaba dispuesta a sufragar yo, sino para que apreciases si me han enganado. —No; esta bien, querida. Es una joya que lo vale. Me alegro que opines asi... En pago, te voy a obsequiar con una taza de café elaborado por mi como no le has tomado nunca. Perdona cinco minutos. Se levant6é rauda y arroj6 sobre el abierto bolso el estuche, desapareciendo del comedor. Harnold qued6 a solas, meditando sobre lo caro que le estaba costando mantener aquel respiro en su lucha contra sus enemigos. Distraido, fij6 sus ojos en el bolso, y por curiosidad sintié la tentacion de registrarlo. Belle lo habia dejado abierto; senal de que nada extraordinario contendria, pero era una curiosidad para distraer el rato. El bolso, grande, con diversos departamentos, contenia ese sin fin de chucherias que las mujeres guardan en tales adminiculos: la polvera, la borla, un frasco de esencia, un panuelo de fina batista bordado a mano, algunas fotos un poco ajadas de cuando Belle era la atraccion de los escenarios, etc. También descubri6 algunas de las joyas de Belle, y entre ellas una que le llam6 la atencié6n. Se trataba de un bonito dije de oro cConniclooolks C@©