Pulp Fiction, 1940 · page 34 of 92
Aventuras de Jim Texas: Duelo a Muerte — page 34: what you’re looking at
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estoy interviniendo. —Pensaron matarles en el tren, pero han desistido por peligroso. Los pistoleros fingiran un asalto, pero iran contra ustedes. Deben huir antes de que se produzca. —Bien, eso sera cosa de estudiarlo. —jOh, no! Yo me he expuesto solo por salvarlos. Me escurri de la litera y sali sin ser vista. jDios de Dios si mi tio lo supiese! Es lo que me faltaba. Habia tal acento de dolor en la muchacha, que Jim olvidando sus propios asuntos, exclamo: —Fsctcheme, Stella. Desde el primer momento he adivinado que no era usted persona grata en la familia. He visto que la tratan con despego y hasta con acritud, ;por qué? —jOh, déjeme; he de volver a mi litera! —No, no tema. Esta a su lado el capitan Texas y basta. —Pues bien, se lo diré; mi tio no me quiere y Vera me odia, porque temen que yo pueda revolverme contra ellos y pedirles cuentas de la fortuna de mis padres que mi tio esta manejando desde hace muchos anos. —jAh!... gEsas tenernos? —Si; mi padre fue buscador de oro y logré descubrir varias minas que le dieron mucho dinero. Al morir en un hundimiento, dej6 en el testamento que mi tio Claudio, hermano de mi madre, unico pariente cercano que tenia, fuese mi tutor y administrase mi fortuna hasta mi mayoria de edad. Yo frui recogida y llevada a casa de mi tio, que entonces no gozaba de la posici6n que hoy tiene. "A partir de la muerte de mi padre, empezo a figurar en negocios y a triunfar realizando un buen capital, pero de mi fortuna nada sé. "Una vez le pregunté y se puso furioso. Me dijo que la fortuna de mi padre en su mayor parte estaba en minas que al agotarse perdieron su valor y que del resto, se habia ocupado de ponerlo a salvo. Me dijo que mientras estuviese bajo su tutela, nada necesitaba y que en su dia me daria cuenta de todo. "Mas tarde, una vez que estuve enferma, me propuso que hiciese testamento. Me dijo que él lo habia hecho dejando su fortuna a Vera, pero reservandome una parte y que yo debia nombrarles mis herederos, pues nadie tenia la vida asegurada. "Le dije que lo haria, pero al ponerme buena me arrepenti y aunque algunas veces me hablo de ello, me desentendi. Vera me odia, quisiera alejarme de su lado, no me deja hablar con hombre alguno y por eso me lleva con ella a todas partes. Es mi perro guardian. No sé qué teme. —Yo si —interrumpi6 Jim—. Teme que usted un dia se enamore de algtin hombre y reclame su libertad para casarse_V con, ella Ja CO